La conversión de los precios en CUC a CUP

Luego de la Tarea Ordenamiento en Cuba (TO), la principal afectación al consumo ciudadano se ubica en la venta de bienes y servicios de primera necesidad en MLC (algunas de estas ventas con producción nacional). Sin embargo, el lado más elemental (y olvidado) de la TO fue la primera afectación al poder adquisitivo del dinero cubano: la conversión de precios del CUC al CUP, que constituye la base de los altos precios oficiales de dicha política económica.

La TO consistía, coloquialmente hablando, en convertir precios de CUC a CUP. Y así ocurrió con los precios, sobre todo de las cadenas de tiendas donde se adquiría toda clase de bienes, excepto los productos del agromercado, de factura privada, y una parte del estatal (pues había productos del agromercado, de factura estatal, que también se vendían en CUC). 

La conversión de CUC a CUP se hizo por una simple operación matemática: factorizar por 25. Con ello, se aplicaba la tasa de cambio y se llevaba de una moneda a otra, para incluir en el precio al consumidor el costo de importación de insumos, etc.

Pero, ¿cuál es la estructura del precio de un bien? El precio de venta, ya sea a un comerciante, a un determinado número de intermediarios, o al consumidor final, está formado por un costo más una ganancia. Por eso, al convertir los antiguos precios en CUC a CUP, a través de la multiplicación por 25, no solo se estaba convirtiendo el costo, sino también la ganancia.

Tiene cierto sentido económico que los costos de producción correspondientes a la importación se multipliquen por 25, pero ¿qué justifica que se haga lo mismo a la parte correspondiente a la ganancia? Dado que la conformación de los antiguos precios en CUC tenía siempre una tasa de x00, es decir, que los precios de venta siempre eran, mínimo, el doble del costo de producción importación, la conversión al CUP sigue representando una amplia carga para el consumidor: paga, al menos, el doble del costo de producción.

Esta relación no tiene razón de ser en cuanto a una eficiencia económica en pro del beneficio ciudadano. Y es que, a pesar de que la cantidad de tiendas en CUP hoy es significativamente inferior a aquellas en MLC, y por tanto, su impacto sobre el consumo se redujo (respecto a las antiguas tiendas en CUC), sus precios (monto) también constituyen una señal de determinada proyección de clases y de intereses de aquellos a los que responde ese diseño de precios, al menos.

La simple multiplicación por 25, lejos de ser inofensiva, era un mecanismo para continuar los altos márgenes de ganancia que suelen aplicar empresas estatales y militares, y son fuente de los altos precios al consumo ciudadano.

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