Microcuento

Paradigmas

– Buenos días, Georg Wilhelm. Al fin lo encuentro- dijo Évald.

-Buenos días, caballero. ¿Nos hemos visto antes?

-No. Pero yo sí a usted. Lo leo siempre. Yo comprendo su Lógica entera.

-Me temo que es imposible, caballero. Mi obra es casi inalcanzable, más para un joven como usted.

-Georg Wilhelm, se equivoca. Lo siento. Yo leí a Karl, tú no.

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