Columna

Más medios

Lo que digo es una verdad de Perogrullo: un funcionario de un gobierno no puede andar públicamente cuestionando la labor del gobierno para el que trabaja (con más o menos rango de libertad). Para un ambiente altamente polarizado y excluyente políticamente como el cubano, pregunto, ¿alguien puede sostener que un funcionario tenga un discurso público que no esté tendencialmente alineado con discurso oficial? Si se trata de un medio de funcionarios de la índole de lo político, muy independiente no es. Ese es el enfoque que defiendo. Eso no resta valor a ninguna labor, siempre que defiendan lo que crean. La cuestión es que sus miembros no pueden, por definición, desprenderse mucho del discurso oficial. Si alguien puede desmentir esto, no me niego a escucharlo.

¿Cuáles son los MI en Cuba? No puedo responder con niveles de rigurosidad superiores, no soy periodista ni tengo la información suficiente, pero puedo opinar.

Aclaro que el hecho de que un MI se profesionalice no lo desacredita automáticamente en cuanto a la calidad de su trabajo, como tampoco lo excluye de un espectro de izquierda. Pero siguiendo esa línea que menciona Iroel Sánchez en su texto, hacer un MI de forma gratuita da mérito, hay espacios verdaderamente así.

Para mí es icónico el blog Segunda Cita, de Silvio Rodríguez. Sí, es Silvio, pero nadie dijo que no podía ser una figura como él el eje de la articulación de un debate, y hablamos de juventud de alma. Recién aparece Comunistas, también, un blog con solo un mes de creado, pero que ya muestra muy buen trabajo y resultados.

Por último, está el blog que coordino, La Trinchera, que tiene más de dos años, con más de ochocientas entradas publicadas y un trabajo constante. Es independiente, no recibe ayuda política, ni publicitaria, ni económica de institución alguna, y su línea editorial no tiene compromisos con instituciones, líderes de oposición, funcionarios, empresarios, agendas o cualquier ente externo al medio que haga fuerza a la dinámica editorial.

No se hace imprescindible el reconocimiento público de Iroel Sánchez a La Trinchera o a otros medios independientes, ser consecuente con la pluralidad es un precio para un medio en Cuba que como editor estoy dispuesto a pagar.

Cada cual tiene su manera de pensar los MI, y esta es la mía. Lo más importante es no crear más divisiones. Parece de manual el aparecer, con una lista “abierta”, pero explícita, enmarcando quiénes son y quiénes no son. Eso no contribuye en ningún sentido a condicionar medios que se parezcan menos a nuestras miserias humanas y oportunismos, y más a la aspiración de mejorar la realidad. Ahí está el mayor problema del texto de Iroel Sánchez.

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