Si es de todos, déjalo accesible para todos*

¿Caben todos los cubanos en un Patria o Muerte (PoM)? No, del mismo modo que no caben todos en Patria y Vida (PyV). ¿Caben todos los cubanos en las consignas que gritan Socialismo? No, del mismo modo que no caben todos en las del Capitalismo.
Y cuando digo caber, me refiero a identificarse con ellas con voz propia. No existir bajo un signo político impuesto, supongo que sea al óptimo al que muchos aspiren (aspiremos).
Por tanto, estamos ante consignas que, de un algún modo, en el peor de los casos, reclaman su hegemonía (¿con sometimiento del otro?), y en el mejor, reclaman su derecho a existir (no el del otro, ojo).
Decir que “estoy gritando PyV por los que gritan PoM” es algo que he visto, sinceramente, pero no es predominante, porque el que grita PoM es visto como el comunista, el totalitario, el defensor de la Dictadura, el sujeto que encarna en sí la represión (y no pocas veces es así). Por otro lado, sí que nunca he visto a nadie decir que grita PoM también por los que gritan PyV. Y es que cuando no se reclaman los derechos del otro es porque se asume que los tiene.
Pero, aunque los de una u otra consigna gritaran por el derecho del otro, se trataría de un grito que planta bandera desde una identidad, desde un imaginario político delimitado, remarcando que “yo soy el sujeto liberador”. “Yo soy la que soy, soy el camino, puede que te deje existir, pero bajo mi consigna”. Puede que esto sea un principio básico: diferenciarse como sujeto, en política, es una apuesta por competir para ganar uno (el ejercicio del poder).
Si no apuestas por ti mismo y sí por todos, ¿por qué aclarar qué eres y cuál es tu identidad? ¿Si no eres el Camino (en mayúsculas), por qué la necesidad de reafirmarte? La separación jerarquizada, si bien no es algo inevitable, en el contexto cubano, es un hecho.
Marxista, liberal, comunista, socialista, capitalista, doctor en ciencias… se reafirman a nombre del todo. El todo es lo importante, pero ellos son los sujetos. El todo los necesita. Legañoa tiene muchos parientes, parece.
Esa necesidad de reafirmación de identidad y reafirmación en dinámicas políticas esconde dominación. Si no crees ser imprescindible, no tienes que resaltar quién eres, políticamente hablando. Si es para todos, no te importa lo que son los demás. Te importa solo que son los demás (y tú otro demás).
¿Tenemos dudas? Espero que la proclamación del carácter socialista de la revolución cubana les suene a todo el que esté escuchando. Y la política, como reino del poder, de sus discursos y sus saberes, es también, hasta ahora, un reino de disputa de espacios. Habrá para todos, pero lo daré yo.

No, pensemos todos en la revolución cubana y las décadas sin elecciones. Subir al poder enmarcando la exclusión, hace gobernar en exclusión.
Y esa es la esencia de las batallas políticas cuando no existe democracia. Es una lucha para aniquilar al otro. El otro es la razón de mis males, el otro no debería existir. Cansado estoy de escuchar eso.
Por lo que considero que la lucha política, en un contexto como el cubano, sin democracia, es, esencialmente una lucha que excluye.
¿Cómo saber qué es una lucha por la democracia? Porque una lucha por la democracia se hace desde la democracia. Es decir, se lucha por la democracia construyéndola desde la propia lucha. ¿O alguien se cree todavía el cuento de tumbamos al gobierno (al que sea) por las armas, restauramos garantías y convocamos elecciones? Estoy ansioso por los miles de ejemplos. De hecho, la primera garantía es que los que defienden a los derrocados no juegan más. La revolución cubana, recuerden.
Entonces, la forma de hacer caer la falta de democracia es que la fuerza de la democracia la empuje. Que, en simbolismo, la hegemonía de la democracia derrote su falta en personas que lo siguen. ¿O alguien se cree que 300 barbudos tumbaron a Batista? Ganó el bando de los que querían democracia para Cuba. (Sabemos qué paso después).
Y la forma de construir democracia es que, en las consignas como síntesis de la lucha a nivel de lenguaje, quepan todos. Todos, incluso los que excluyen. Y el lenguaje moldea, indica, diferencia. El lenguaje que no excluye, si de luchas se trata, es el de los derechos. En los derechos cabemos todos. Derecho a la justicia, a la libertad, a un empleo digno, a un salario digno.
Pero cuando se quiere eso, se dice eso. No se dice Patria y Vida, no se dice Patria o muerte, porque sabemos que ambos son gritos de guerra. PyV y PoM significan, semióticamente, lo que dicen; lingüísticamente, “abajo la dictadura”, “viva la revolución”. “Abajo la dictadura” es decir a los que la consideran revolución, “tu Dios no existe”. Decir “viva la revolución” es decir al castigado, “mi dios te castiga, pero es bueno”.
Cuando se quiera que quepan todos, se usa directamente el lenguaje en el que caben todos. El lenguaje de derechos civiles, no de lucha política. Decir “yo digo esto, pero significa aquello”, no. Lo bueno en política nunca está implícito. O es directo, o no es. (Y siendo directo a veces ni lo es).
Monopolizar algo que compete a todos, como (la lucha por) los derechos, es secuestro. Si es de todos, déjalo accesible para todos. Las banderas de la lucha por la democracia deben servir a todos. Recuerden: derechos.
Incluso, si no se impone la consigna política, se deja la puerta para que el diferente en política, pero semejante en derechos, se pueda sumar.
En la medida en que el 20 de noviembre, de manera espontánea, a su ritmo, se incline hacia una lucha política o lucha por los derechos civiles, en la medida en que se incline, o se divida, se dirá en qué parte de su interior se apuesta por construir la democracia o reforzar la exclusión.
Perdone la reducción de todo a consignas. Era solo para ilustrar el punto. Hablo de las ideas que encierran y la práctica que se les hace corresponder.

*Intervención preparada para un debate en Telegram sobre la marcha del 20 de noviembre en Cuba.

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20 de noviembre en Cuba. 20 de noviembre en Cuba. 20 de noviembre en Cuba. 20 de noviembre en Cuba. 20 de noviembre en Cuba.

2 comentarios en «0»

  1. Esa costumbre de querer aglutinar las cosas bajo una misma bandera es lo que ha causado que me aleje de esta lucha, tuvo que pasar el salvajismo del 11j para no darle más justificación a mi zona segura y sumarme a la acción.

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