Columna

¿La fuente de toda riqueza?

Tuve el honor de recibir mi primer semestre de Economía Política (EP) de la profesora Eugenia Baly. Ella es para mí la máxima exponente de una corriente a lo interno de dicha disciplina. Yo la vi en acción, despedazando titanes, generando intrigas en algunos, y admiración y respeto por académicos de bien.

También tuve el inmenso honor de lidiar, recibir clases, discutir en el aula, a nivel de pasillo, en un banco de una parada, con otros conocedores de una tradición muy seria de la EP. Personas que se formaron leyendo verdaderamente el Capital, aunque con más Rosenberg que Rosdolsky, aunque más cercanos a Lenin que a Rubin, muy buenos, muy rigurosos, con niveles de profundidad en la materia que todavía no he visto fuera de ese grupo (que yo le llamo grupo, ellos no se ven así, no están conectados).

Algunos de esos brillantes hoy son punteras de otras disciplinas, porque cuando cayó el muro, los economistas marxistas cubanos dieron un gran paso, y comprendieron que parte de ser marxista implicaba dialogar con otras corrientes. Gracias a ellos (y perdón si esto parece que desconoce el trabajo de otros) hoy la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana tiene un departamento de Ciencias Empresariales.

La primera clase que recibí de Eugenia Baly no fue la cacharrera del programa de Objeto y Método de la EP. Había que empezar por el trabajo. Recuerdo que pasamos por el Prólogo a la Contribución de la Crítica a la Economía Política y por la Crítica del Programa de Gotha

El trabajo no es la fuente de toda riqueza. La naturaleza es la fuente de los valores de uso (¡que son los que verdaderamente integran la riqueza material!), ni más ni menos que el trabajo, que no es más que la manifestación de una fuerza natural, de la fuerza de trabajo del hombre.

Marx. Glosas marginales al programa del partido obrero alemán. Fuente: https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/critica-al-programa-de-gotha.htm

Se aprende de este último texto que el trabajo no es la fuente de toda riqueza (1). Esa afirmación no tiene cabida dentro de la EP de Marx. Es la afirmación que, en sus primeras líneas, el alemán desarma con ira de maestro cuando tiene un alumno zoquete (Lassalle, en este caso sería el alumno).

La primera fuente de toda riqueza es la naturaleza, porque es la primera fuente de valores de uso. El trabajo solo lo puede ser enmarcado en aquella, enseña Marx. Y no es una distinción sutil. 

Sin querer impartir acá una clase de EP, señalo un par de cuestiones: no valorar la implicación para la concepción de la EP de la diferencia entre la afirmación de Lassalle y la idea de Marx, es no conocer lo suficiente la disciplina. Señala falta de estudios básicos en los pensadores de la economía clásica.

Esa distinción separa conceptualmente a Marx del resto de la economía clásica.  Por ejemplo, es lo que permite comprender el producto del trabajo como una totalidad resultante de las capacidades productivas del de la naturaleza, del hombre como parte específica de esta, y de la combinación de ambos (una suerte de teoría de factores de producción). Permite además comprender la estructura del producto social como la relación entre capital constante (C), capital variable (V) y plusvalor (P). Idea que se puede apreciar si se lee completamente Ghota.

Dado que plantear que el trabajo es la fuente de toda riqueza es una idea opuesta a la concepción de Marx, portarla distancia mucho de conocer la obra del alemán y su sistema de pensamiento. Razón que hace que donde vea el uso equivocado es mi deber, por honestidad intelectual, por respeto al pensamiento, a la teoría, a los que me enseñaron, a mi trabajo, a la propia obra de Marx y al marxismo, decirlo. Es un tema que me toca muy de cerca.

Encontré este texto en un blog que visito regularmente. Intento aquí hacer llegar la aclaración necesaria, pues el compromiso del periodismo y de la comunicación también debe ser con el serio ejercicio teórico. Cuando un medio visibiliza un error teórico, en este caso mostrar un texto marxista con una idea inversa (y refutada por Marx, por demás), es una falta similar a cuando se publica un texto irrespetuoso con una persona, o que falta a la objetividad.

A esto se le suma que la inmensa mayoría de los lectores no conoce la EP, aun cuando es una asignatura que se cursa en casi todas las carreras de la educación superior. Prueba de ello es que la afirmación disparatada en cuestión pasó sin pena ni gloria, y sigue pasando, por delante de muchos ojos (incluyendo, tal vez, un equipo editorial, y no dudo que hasta profesores de EP). Lo que hace necesario este señalamiento constructivo.

Desconozco las implicaciones de este comentario. Mi compromiso sigue siendo hacer llegar la observación. Lamento si provoca algún efecto negativo u ofensivo en alguna persona. Afirmo que mi intención no es caer en personalismos, incluyendo el autor del texto que contiene el error; texto que, por demás, pone sobre la mesa algo muy polémico y que sirve para generar debates importantes en la Cuba de hoy. Cometer un error no es poco ético, sin embargo, sí puede serlo el modo de cometerlo y el de asumirlo, que es lo más importante.

Por otro lado, me preocupa el lamentable estado de la enseñanza de la Economía Política en la educación superior, tal y como refleja la redacción, publicación y recepción del texto que me llevó a escribir este.

Bibliografía

Marx, C. (s.f.). GLOSAS MARGINALES AL PROGRAMA DEL PARTIDO OBRERO ALEMAN.

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