El pasado

Debí llegar antes y esperarte
sentado.
Tenía que haber estado adentro
cuando abriste la puerta,
o debí ser el cerrojo,
cualquier objeto,
el llavero,
la partícula
con que te alumbraste.

Yo pude haberlo vivido antes
para aprender a borrar asimetrías,
mientras equilibraba los recuerdos del futuro
que borraban, escondidos,
tantos estar ahí,
y la abundancia del reparo enlazado
bajo una gotera de baño.

Traté de no ser espiral,
para cortar afluentes, arroyos, riachuelos,
y desviar a otros pueblos tanta agua,
mientras miraba el dibujo de una marca,
desde el mar de la saliva
que cae en mi hombro,
una mañana en la tierra.

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